Antes de empezar a contarles mi experiencia en un Mundial de fútbol solamente me gustaría hacer una acotación, el presente artículo detalla muy a mi estilo y de manera pasional la sensación de ir a este evento, enfatizado sobre todo para quienes no son fanáticos de este deporte, contrario a otros artículos de este sitio no te brinda algún tipo de consejo o recomendación pero les aseguro que de fijo de una u otra manera lograra motivarles para viajar más, para vivir más. Esta acotación la realizo para no fallar con respecto a las expectativas que puedas tener para con el artículo. 

La sensaciones que se viven en un Mundial son maravillosas.
La sensaciones que se viven en un Mundial son maravillosas.

Sucedió en junio del 2018. Al ser un amante de fútbol podrán por lo menos imaginar lo importante que está experiencia fue para mí de igual manera es algo que le recomiendo hacer a cualquier persona aunque no le guste este deporte. Ir a un Mundial es como viajar alrededor del mundo pero, teniendo reunidos a todos los países en un mismo lugar. En este caso: Rusia.

Por mucho Samara fue mi ciudad favorita en Rusia. Aquí me sentí como en casa. Fotografía propia.
Por mucho Samara fue mi ciudad favorita en Rusia. Aquí me sentí como en casa. Fotografía propia.

Tenía boletos para los tres partidos de mi selección en etapa de grupos y eso me haría ir a Samara (durante e artículo notarán el cariño que le tengo a esta ciudad), San Petersburgo y Nizhny Nóvgorod. Normalmente soy viajero que busca planes pocos convencionales, diferentes, fuera de lo común entonces propuse ir a Sochi (desde las Olimpiadas de Invierno en Sochi tengo ese sueño pero, bueno en otra será) al final y viendo algunos detalles opté por seguir a mis amigos y poner a Moscú como esa ciudad adicional a conocer.

Fue así que después de madrugadas para comprar algunas entradas, coordinar las escalas, hospedajes que nos cancelaron por alta demanda, coordinación de trenes hasta para dormir y muchas otras cosas el pasado 14 de junio yo estaba volando hacia suelo ruso, específicamente a Samara.

Fotografía propia tomada en Samara.
Fotografía propia tomada en Samara.

Samara, según nos contaba un señor de al menos 70 años que por razones políticas, armamentistas o espaciales tuvo prohibido por muchos años la visita de turistas. Pueden ustedes imaginarse entonces la emoción con que los locales nos atendían. Para ellos era inédito tener tanto extranjero, el señor mencionado hasta lloró contándonos que jamás hubiese pensado que eso llegase a ser posible.

Al principio hubo algunos detalles a los cuales adaptarse, nadie hablaba inglés y el traductor de google se convirtió en mi mejor amigo. Hasta me ayudo para tener un amor de tres días y algunos besos que no pasaron a más pero, siendo un joven de 24 años eso fue cursi y bonito. Por allá los fan fest empezaron a ser mi lugar favorito y como todo estaba tan cerca en esa ciudad podía quedarme hasta tarde y caminar de manera segura. Recuerdo que al segundo día apenas de esta travesía conocí algunos rusos (precisamente porque iba caminado solo a altas horas de la noche hacia mi hotel) y ustedes no se imaginan el nivel de fiesta que nos pegamos esa noche-madrugada, tuvimos inclusive que abandonar la fiesta e irnos a un bar que estaba cerrado sin embargo, era de confianza de mis nuevos amigos. Al final, recuerdo que no pagué nada porque ellos me invitaron y llegué súper ebrio y a altas horas de la madrugada al hotel, pero bueno… no se va a un Mundial todos los días. Y aunque mi amigos estaban algo asustados porque yo nunca me comuniqué por dicha todo salió bien.

Amigos hechos en Samara durante el Mundial.
Voluntaria de la Fifa durante el Mundial.
Los rusos al igual que yo amaban los Fan Fest.
Todos querían fotos con nosotros.

Por mucho las personas de Samara se robaron el corazón de este viajero.

Por allá pudimos ir a un bar serbio, justo el día antes que jugábamos contra ese país y entramos con nuestras camisetas (por un momento me sentí como ese perro que todo mundo vuelve a ver cuándo cruza la calle y todo mundo sabe que en la de menos un carro le da un golpe del cual nunca se va a olvidar) pero eso también salió de buena manera; o por lo menos mejor de lo que iba a salir el partido, ese que perdimos uno a cero.

Bunker de Stalin, muchos, muchísimos, demasiados metros bajo tierra.
Bunker de Stalin, muchos, muchísimos, demasiados metros bajo tierra.

Samara fue un excelente inicio, el bunker de Stalin, ver tantas personas de mí país en un lugar tan largo, toparme con alguien que vive en mi misma ciudad y hasta una excompañera de la universidad (ambos encuentros sin ponernos de acuerdo). Eso sucede cuando vivimos en un país pequeño. También recuerdo el monumento de Samara (el cual quiero llevar tatuado), en serio me trataron muy bien por allá. Y perdí la cuenta de cuantos samareños (no sé si se dirá así pero suena bonito) no dejaron que les pagara las cervezas que me invitaba diciendo: “cuando vayamos a tu país nos pagas”.

¿Qué hacer en Río de Janeiro?

El último día fui al fan fest (como todos los otros días, de hecho creo que fueron contados y por razones de transporte los días que no fui a ninguno de los fan fest), y recuerdo que no hay nada que tenga más presión en el mundo que jugar con personas de todo el mundo y querer hacerlo bien. Finalmente me despedí de mi amor de verano, de los nuevos amigos realizados y partí llevándome un pueblo más en el corazón rumbo a Moscú

La primera parada en Moscú fue inolvidable… con todo y maletas nos fuimos para Plaza Roja, ahí encontramos islandeses, argentinos, franceses, españoles, mexicanos, peruanos, brasileños, griegos, árabes y si sigo no voy a terminar; hasta alguien de Tajikistan (yo ni sabía que existía ese país) las fotos iban y venían… unos te las pedían, a otros las pedías, en otras solamente te metías… ir a un mundial es todos ser uno solo. Plaza Roja era ese lugar, el punto de encuentro principal.

Plaza Roja es un lugar increíble. Parada obligatoria durante el Mundial.


Plaza Roja es un lugar increíble. Parada obligatoria durante el Mundial

Esa fue una pequeña parada… el siguiente destino era San Petersburgo. Tuve una pequeña desilusión inicial en esa ciudad… la vida era tan urbana que ni siquiera se sentía por parte de los locales la diferencia de que estaban organizando un mundial de fútbol. Las visitas a sus museos los palacios de San Petersburgo, adicional a los parques y algunas otras atracciones eran casi obligatorias (de todas estas y a destacar por mucho: el Palacio de Peterhof. El fan fest a pesar de que era una ciudad mucho más grande que Samara era muchísimo más pequeño. Apenas y si cabía la gente, hasta había que hacer filas enormes para entrar. Sin embargo el ambiente era bonito, australianos, peruanos y franceses montaron la fiesta a fin de cuentas.

Desde el Mundial el guante se convirtió en alguien importante.
Desde el Mundial el guante se convirtió en alguien importante.

Algo importante es que a partir de este momento del viaje un amigo más se nos unió: el famoso guante. Resulta que en Moscú cuando tomamos el tren para San Petersbugo vimos un guante algo abandonado y decidimos adoptarlo… fue así como yo conocí a mi mejor amigo en Rusia y amigo que tengo al día de hoy. Pueden ver mi felicidad el día que lo conocí.

Otra cosa que nos llamó la atención fue que en algunos bares por llamarlos de alguna manera, existía un letrero que decía “si una rubia preciosa quiere salir del lugar contigo ten cuidado pueda que quieran secuestrarte” como eso nos llamó mucho la atención decidimos ir, no pasó a más, habían muchos latinoamericanos por cierto. Luego de eso uno de los día futbolísticos más tristes de mi vida lo pasé en San Petersburgo… un gol al 91 nos dejó eliminados aunque ese no es el tema del artículo. También fuimos al teatro, resultó ser que en lugar de ver una obra ese día había función de violín. Compramos la entrada más barata y nuestro ambiente mundialista desentonaba con el ambiente fino y sofisticado lleno de sacos y corbatas en ese lugar, fue entretenido desentonar de tal manera.

Los fan fest se convirtieron en mi lugar favorito durante el Mundial
Los fan fest se convirtieron en mi lugar favorito durante el Mundial

Volvimos a Moscú, con ello a un fan fest decente… como buen viajero en todos mis viajes ando la bandera de mí país, siempre había andado la misma sin embargo y luego de muchos sellos juntos, el fan fest de Moscú me hizo regalarla, así de solidario es ir a un Mundial. Recuerdo que una europea me dio un balón para firmar porque mi país era el único que le faltaba (ya había recolectado firmas de los otros 31 países participantes) esas cosas uno no las olvida. Y cómo si fuera poco, una rusa, amiga de un viajero que admiro, me dio un tour sobre las principales cosas que tal vez sin ayuda no hubiese podido conocer en Moscú.

Finalmente, me separé de nuevo de las personas con las que andaba (en un principio iba a estar más días en Moscú) pero, la simple idea de pasar más días en Nizhny Nóvgorod me llamó la atención. Cuando partía a Nizhny Nóvgorod tuve la segunda gran borrachera del viaje y fue en ese estado que tuve que tomar el tren. Un enorme saludo a la anciana desconocida que me guío en esta parte del viaje sin ella no lo hubiese logrado.

¿Qué hacer en Londres?

Entrada al fan fest en Nizhny Nóvgorod

Fue así como llegué a Nizhny Nóvgorod, llegué solo… caminar sobre un puente de unos 3km del Volga fue una experiencia alucinante, lo mismo que desayunar en un lugar clandestino mientras algunos policías del lugar ligaban saloneras… las cervezas a las 2am pero, con el cielo claro y de nuevo un fan fest. En el último de los partidos por primera vez vi un gol de mi selección en un mundial. El viaje lo valió. Y finalmente a la vuelta perdí mi celular. Gracias a las historias de Instagram y algunas publicaciones en Facebook mantengo los recuerdos (desde entonces mi galería está sincronizada con el drive y se los recomiendo) como pueden ver y sin mucho que hablar de fútbol. Ir a un mundial de fútbol es casi que una experiencia obligatoria para cualquier viajero. Espero toparte en algún Mundial futuro.

¿Qatar? No lo sé… puede ser… será bueno vivirlo. De paso les dejó la última foto juntos tomada ya en Costa Rica de mi amigo el guante y yo.

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